Los medicamentos presentes en el hogar, ya sea por un consumo crónico (como los medicamentos para la hipertensión, dislipidemia -colesterol alto- y diabetes, entre otros) o que formen parte de un “botiquín familiar” de emergencia, deben almacenarse de acuerdo a lo indicado en su rotulación (es decir, en la información disponible en la caja del medicamento).

En general, se recomienda almacenar los medicamentos en su envase original y mantenerlos dentro de un recipiente hermético adecuado (recipiente de plástico con tapa, por ejemplo). Este recipiente debe ser almacenado en un lugar fresco, seco, libre de polvo, alejado de la humedad, la luz solar directa y fuera del alcance de los niños.

Se recomienda nunca almacenar medicamentos en el baño, la cocina o dentro de los autos (guanteras), debido a la elevada temperatura y humedad que allí se genera.

Los usuarios que viven con enfermedades crónicas, quienes generalmente toman varios medicamentos, suelen utilizar pastilleros como ayuda para no olvidar sus tratamientos. Si usted utiliza pastilleros debe tener en cuenta que al sacar los medicamentos de sus envases originales estos pueden deteriorarse más fácilmente.

Por ello, se recomienda que, si Ud. utiliza pastilleros, estos deben ser llenados con medicamentos para un número limitado de días; además, se recomienda que los medicamentos guardados dentro del pastillero se encuentren en su envase original, por lo que Ud. puede dividir el blíster con ayuda de una tijera para almacenar las unidades en los pastilleros, cuando ello sea posible.

Se recomienda, además, revisar periódicamente la fecha de vencimiento y estado de conservación de los medicamentos que estén en su hogar, y separar los deteriorados (blísteres rotos, cambio de coloración, presencia de cuerpos extraños, etc.) y vencidos para su adecuada eliminación.

Se debe tener especial precaución con los antibióticos, hormonas, medicamentos inyectables, medicamentos para el cáncer, el VIH o las enfermedades autoinmunes, tanto en su conservación cuando el usuario está en tratamiento, así como en su separación y eliminación cuando se encuentren vencidos o deteriorados.

Además, los medicamentos refrigerados (entre 2° y 8° C) nunca deben congelarse ni dejarse a temperatura ambiente, ya que el calor les afecta aun si se exponen por poco tiempo. En caso de que un medicamento refrigerado se exponga a alguna de esas condiciones por el tiempo suficiente como para generarle dudas respecto de su buen estado, es recomendable que lo separe para su eliminación. También debe considerar el uso de unidades refrigerantes para conservar la temperatura adecuada durante su traslado.

No refrigere medicamentos que no lo requieren, ya que esto sólo reducirá el efecto esperado.

Una vez que los medicamentos han vencido o si se encuentran deteriorados por un mal almacenamiento, no se tiene certeza de su calidad, seguridad y eficacia, por lo que debe evitar usarlos.

Para más información en relación con recomendaciones para el buen uso y conservación de los medicamentos, en caso de olas de calor, favor visitar el siguiente enlace: https://www.ispch.cl/sites/default/files/comunicado/2020/02/Scan04-02-2020-145040.pdf


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