Hoy se sabe que no existe una relación causal entre la aplicación de una vacuna y el autismo. Esta creencia nace luego de un estudio publicado en 1998, realizado por el médico gastroenterólogo Andrew Wakefield, que, a través del estudio de 12 niños con trastornos generalizados del desarrollo asociados con síntomas gastrointestinales, relacionó a 8 de ellos con problemas de comportamiento (autismo) asociados temporalmente con la administración de la vacuna triple vírica que protege contra el sarampión, paperas y rubéola (9). Se demostró que este estudio estaba mal diseñado, tenía graves sesgos y sus conclusiones eran falsas, ya que los síntomas presentados por los participantes del estudio habían ocurrido mucho antes de la aplicación de la vacuna o mucho después de ésta, además se habían ordenado procedimientos invasivos innecesarios a los niños sin la aprobación del comité de ética y, paralelamente, el autor presentaba conflictos de interés, ya que había solicitado patentes de vacunas para competir con la vacuna triple vírica (10). A raíz de esto, Lancet, la revista que había publicado su trabajo, se retractó del artículo (11) y, además, al autor del artículo se le quitó la licencia para el ejercicio de la medicina (10). Lamentablemente, esta publicación generó en su momento un estado de pánico generalizado, que provocó una disminución en las tasas de inmunización en el Reino Unido y, con esto, nuevos brotes de sarampión. Desde ese momento, se realizaron varios estudios y revisiones sistemáticas para comprobar si existe un vínculo entre el autismo y la vacuna triple vírica, no encontrando evidencia. Existen estudios específicos que ayudan a la discusión con los padres, como las revisiones sistemáticas de Cochrane, estudios epidemiológicos que demuestran que no existe una relación de causalidad entre el autismo y las vacunas, existiendo incluso algunos estudios que muestran un aumento los casos de autismo cuando se retira el timerosal de la vacuna, y recursos en línea como la base de datos de la Academia Estadounidense de Pediatría sobre la seguridad de la vacuna triple vírica (12,13).

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