Sí. Esto se puede afirmar con seguridad, ya que, antes de ser usadas por la población, pasan por una serie de estudios que avalan su eficacia. En la práctica, un buen ejemplo de su efectividad es la disminución de la mortalidad infantil causada por enfermedades inmunoprevenibles en todo el mundo y la eliminación de algunas enfermedades que antiguamente ocasionaban miles de muertes. A continuación, se muestran datos de algunas enfermedades inmunoprevenibles que se han eliminado en Chile: LA VIRUELA: Fue eliminada en el año 1950, gracias a la vacunación antivariólica llevada a cabo en nuestro país, lo que se logró 17 años antes de que se erradicara a nivel mundial (6). SARAMPIÓN: Antes de la década de 1960, la mortalidad por sarampión estaba en ascenso, alcanzando, en 1961, 493 casos por 100.000 habitantes. En 1963 se introdujo la vacuna con virus vivo atenuado, cambiando la tendencia del problema, presentándose, desde esa fecha, en brotes epidémicos cada tres años. Desde 1992 no se han registrado muertes por la enfermedad y, conociendo el comportamiento de la morbilidad y mortalidad por sarampión en el país, se diseñó un plan de “eliminación del sarampión” que mejoró las coberturas de inmunización llevándolas sobre 95% en todas las comunas del país. El último caso de Sarampión en Chile fue a raíz de un caso importado, el año 2010 (6). POLIOMIELITIS: El último caso producido por virus salvaje en Chile fue en 1975, siendo el tercer país en el mundo en lograr eliminar esta enfermedad gracias a la introducción de la vacuna en 1962 (6). COQUELUCHE (Tos convulsiva), DIFTERIA, TÉTANOS: En 1954 se introdujo la vacuna contra difteria, tétanos y tos convulsiva (DTP) y las tres enfermedades han mostrado una disminución de la mortalidad y morbilidad. Ese año la difteria presentaba 39 casos por 100.000 habitantes, lo que se redujo a una tasa de 0,02 casos por 100.000 habitantes en 1995. El coqueluche, por sus características, presenta brotes epidémicos cada tres años, es así como en el año 2000 presentó 23,4 casos por 100.000 habitantes; luego de esta alza se observó una disminución de las tasas hasta llegar a 4,1 casos por 100.000 habitantes en 2016 (4,5). El tétanos sigue siendo un problema a nivel mundial y en Chile se presenta de forma esporádica, siendo su descenso sostenido con el tiempo, llegando a tasas de 0,1 casos por 100.000 habitantes en 1999 (6).

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